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Recuerdos de Playa Girón

El 1 de enero de 1959 el general Fulgencio Batista, dictador de la República de Cuba, fue derrocado a manos del Ejército Rebelde, dirigido por los hermanos Castro y Ernesto “che” Guevara. A partir de mayo de ese mismo año, mes en que se firmó la ley de la Reforma Agraria, el régimen castrista estatizó y expropió empresas de capitales nacionales y extranjeros (entre ellas muchas estadounidenses) como refinerías petroleras, centros azucareros y de servicios básicos como las compañías de luz y telefonía. Todo ello, sumado a una aparente alianza estratégica con la URSS, provocó preocupación e incomodidad en los Estados Unidos, presidido a la sazón por Dwight Eisenhower.

En ese contexto, la CIA decidió reunir y entrenar militarmente en Guatemala a un grupo de cubanos conformados por anticastristas, anticomunistas, universitarios católicos, jóvenes de clases acomodadas y ex defensores del gobierno de Batista. La intención era invadir la isla y proclamar un gobierno provisional, que permita una injerencia directa de la armada norteamericana, para asegurar el triunfo contrarrevolucionario.

El 15 de abril de 1961, a casi tres meses de asumir como presidente, a John F. Kennedy no le quedó otra opción más que aceptar el plan de sabotaje, por lo que ese día ocho aviones yanquis pintados con banderas cubanas en el fuselaje, bombardearon aeropuertos militares cubanos, para debilitar logística y moralmente la futura represión castrista. Terminada la operación que no consiguió acabar con la Aviación cubana y le costó tres aeronaves a la brigada de asalto, uno de los pilotos aterrizó en Miami, presentándose como auténtico rebelde cubano y pidiendo asilo político, en un infructuoso intento de encubrir el apoyo de Washington. Sin embargo, los periodistas descubrieron que se trataba de una farsa. Al día siguiente, Fidel Castro declaraba el carácter marxista-leninista de su gobierno.

El 17 de abril, desembarcó en la bahía de Cochinos la brigada de asalto 2506 (nominada con el número de un disidente muerto en entrenamiento). Contaba con 13 bombarderos B-26, 14 aviones de transporte, 5 tanques M41, 8 barcos y 7 lanchas para desembarco, ametralladoras M2, entre otras armas. El contingente estaba formado por aproximadamente 1 400 hombres que en las primeras horas del día encontró escasa resistencia en la zona, por lo que tomó el control de las tres carreteras de acceso al lugar. No obstante, los aviones T34 y Cazas Sea Fury, que quedaron intactos luego del atentado del 15, consiguieron, al atardecer, derribar 7 de los B-26 contrarrevolucionarios y 2 de sus barcos proveedores. Al final del día, los restantes barcos de la CIA se retiraron por orden expresa de Kennedy, quien cancelara otra oleada de bombardeos que hubiese emparejado las acciones.

El 18 de abril quedó demostrado que la noticia de la invasión no favorecería una insurrección interna como vaticinaba la Casa Blanca. Cerca de 30 000 combatientes cubanos rodearon a los ahora abandonados invasores y se hicieron del control de las carreteras de acceso a Playa Girón, obligando a estos a retroceder a San Blas. El 19 de abril Castro presionó para terminar de reprimir a las huestes disidentes antes de que pasen las 72 horas que necesitaba Estados Unidos para reconocer el gobierno rebelde e invadir directamente la isla.

Finalmente, Castro logró su cometido, pues la operación acabó siendo exitosa y con un saldo de entre 100 y 400 muertos, la brigada 2506 se rindió estupefacta ante la repentina deserción del apoyo norteamericano. A partir de ese día, se celebra en Cuba todos los 19 de abril la primera derrota del imperialismo yanqui en América. Derrota que representa una de las tantas vergüenzas estadounidenses, por su maquiavelismo, indignos planes y desastrosa ejecución de los mismos. Por su parte, el gobierno cubano infla el pecho al conmemorar la hazaña que permitió no ponerle prematuramente el punto final a una empresa de largo aliento. Toda vez que se reivindican los valores nacionales y se rinde culto a la revolución.

 

*Carlos Miranda estudia Psicología en la Universidad de Lima, y es editor del blogwww.divergencia-carlitox.blogspot.com