Contento y radiante (y aniversario)

Al presidente Vizcarra no le agrada cómo el Congreso está abordando sus, digamos, proyectos de reformas políticas. ¿Desde cuándo un poder público tiene que contentar al otro cuando hace su labor? ¿Qué tiene que hacer el cada vez más debilitado parlamento para contentar al mandatario? ¿Qué va a hacer si el debate toma más tiempo?

Varios analistas jurídicos y periodistas, coinciden que estos proyectos no significarán cambios sustantivos-entendidos como mejoras- del sistema político. Todos estamos de acuerdo que son urgentes las reformas, pero eso no justifica hacerlas apresuradamente y bajo presión.

El presidente no está contento con el Congreso. Los ciudadanos tampoco estamos contentos con nada (incluyendo el ejecutivo), incapaz de dedicarse a combatir con eficacia y eficiencia de los problemas del país.

Mientras que se afirma que la clase media está creciendo, disminuye la proyección de crecimiento, la pobreza ha aumentado en estos 2 años, y no se habla de cifras positivas de inversión ni de empleo productivo. Sólo de Chavarry, Hinostroza, Letona, como si fueran los únicos personajes a investigar, o representaran a los problemas cotidianos del país.

En esta labor de distracción de la opinión pública, el gobierno tiene el invalorable apoyo de la mayoría de los medios, y varios pseudo líderes de opinión, que tratan de imponer su pensamiento y su narrativa.

El paro nacional agrario, así como un posible escenario conflictivo por el proyecto Tía María, muestran un panorama social peligroso, o el bloqueo de carreteras en Nauta, por ejemplo, por un problema con Petroperú, empieza a configurar un escenario social que va de delicado a peligroso. Eso, sin contar las primeras armas –nunca mejor dicho- que hace Antauro Humala.

Conviene entonces que, el Congreso y el Poder Ejecutivo lleguen a consensos mínimos, sin adoptar posiciones intransigentes, especialmente el último, como nos parece que está ocurriendo en estos momentos.

Se necesita transferir esa energía a todos aquellos sectores que requieren respuestas urgentes de políticas públicas y gestiones públicas oportunas. Por estos días se continúa la persecución, supuestamente judicial y fiscal, de algunos de los implicados o mencionados en el caso Odebrecht, pero hasta ahora no se inicia una investigación fiscal. Esa es la legalidad de nuestros tiempos.

El presidente Vizcarra no está contento con el congreso, nosotros tampoco, y menos con él. Y no es forma de gobernar incordiando a otros poderes del estado, mientras se vale de asesores extranjeros pagados por el PNUD.

Es en medio de esta delicada situación que “Detrás de la cortina”, cumple 10 años. Agradecemos a nuestros lectores por estar ahí. Tratamos de ser auténticos, y de ser una voz diferente en un coro que parece ser cada vez más monocorde.

Nuestro reconocimiento a Gino Roggero, Germán Lench, Juan Urbano, Oscar Vásquez, Carlos Miranda, y a todos los entrevistados que con sus variados puntos de vista han permitido que esta “cortina” llegue a los lectores.