El Pisco jamás se negocia

La propuesta del ministro de Agricultura de Chile, Antonio Walker, a su homólogo peruano, Gustavo Mostajo, se rechaza y punto.

El único argumento para hacerlo es que el Perú no puede aceptar de ninguna manera una propuesta que no corresponde a la realidad y a la verdad. Sería absolutamente vergonzoso que aceptemos a Chile lo que no es verdad. En Chile siempre han sabido que el origen del pisco es únicamente peruano.

Ante esta incontrastable realidad histórica -contamos con la milenaria cultura Paracas, cuya sede precolombina fue la ciudad de Pisco y de la cual se enteraron los españoles desde los tiempos en que llegaron al Perú en el siglo XVI-, los chilenos cuando hechos República descubrieron las enormes bondades del pisco, llevaron adelante una política de expansión y conquista cultural de lo nuestro y que en el Perú no ha sido comprendida o, peor aún, nuestras autoridades en muchas décadas no han hecho nada para neutralizarla.

De hecho, en el camino, muchos en el Perú comenzaron a hablar del pisco peruano dejando abierta la posibilidad para que prospere la idea de que también hay pisco chileno.

La estrategia chilena también se ha venido haciendo con nuestra chirimoya, a la que llaman chilimoya, y escandalosamente con el dulce Suspiro de Limeña, la quinua de nuestros Andes, el cebiche y la leche de tigre que hasta en Marte dirían que es peruana si hubiera vida, la riquísima causa peruana, etc.

En casi 200 años de vida republicana, somos campeones de la actitud reactiva porque solo actuamos cuando los advertimos encimándonos. Así pasó con la guerra de 1879 sobre la que reaccionamos solamente cuando se produjo el aviso de la declaratoria de guerra, el 5 de abril de ese año.

El ministro de Agricultura peruano debe responder inmediatamente, expresando respetuosamente el rechazo nacional a la febril propuesta chilena de que aceptemos que ambos países somos los parteros del Pisco.

El argumento mapocho de que con ello se evitarán litigios peruano-chilenos en todas partes por el origen del pisco y de que abrirá un contexto de mejores relaciones y confianzas para Chile y Perú es inaceptable. Optimicemos nuestra relación bilateral con Chile, pero nunca dejándonos pisar el poncho.