Jorge Falconí: “Las industrias lácteas deben actuar con equidad”

Los serios y permanentes cuestionamientos a las empresas y grupos vinculados a la producción de alimentos- especialmente los lácteos- denotan la urgente necesidad para velar por no sólo por adecuados procesos de producción, sino por una comercialización que no atente contra el consumidor.

Jorge Falconí, ingeniero zootecnista, con especialidades en Producción y Tecnología Pecuaria, con muchos años de experiencia, principalmente en el ramo agrario y la agroindustria alimentaria, cree que también es imperativo promover el desarrollo de pequeños y medianos productores, en un mercado donde una sola controversial compañía, tiene el control mayoritario.

Nuestro entrevistado ha ocupado desempeños de gestiones gerenciales, productivas, comerciales, de Investigación y desarrollo de productos.

Ddlc: Los recientes casos de escándalo de conocidos productos lácteos han despertado indignación en la opinión pública, y curiosidad en los medios. ¿Qué evaluación se puede hacer al respecto?

J.F:El sector lácteo representa dentro de la economía nacional alrededor de 6 mil millones de soles anuales de los cuales una sola empresa, Gloria, mueve sobre 4 mil millones y con Nestlé y Laive, las 3, representan el 90 % del mercado.

Gloria adquiere alrededor de 1.5 millones de litros diarios de leche fresca a nivel nacional, e industrializa y comercializa sobre los 2.5 millones de litros equivalentes en diversos productos lácteos. Es decir, adquiere por importación otros insumos lácteos, sustitutos e imitadores.

Ddlc: ¿Cómo funciona el sistema de producción, industrialización y venta de leche en la actualidad?

J.F: Representa actividades económicas y técnicas en dos flujos, de bienes y servicios y otro de dinero, como retribución por los servicios y productos trazados, abarcando las actividades desde el nivel de consumidor, de la distribución del procesamiento y de la producción predial o ganadera, siempre sobre la base de la “leche”.

Como toda riqueza, debe recibir atención preferencial, pero también puede ser considerada un botín, merced a intereses y comportamientos de personas y/o instituciones que realizan sus actividades, y convierten muchas veces lo verdadero en engaño, y además generando corrupción.

Ddlc: ¿Qué opinión tiene sobre la producción en sí de leche evaporada, sus insumos, y su etiquetado, que ha originado severos cuestionamientos en nuestro país y en el extranjero?

J.F: Existen diversos artículos, con muchas justificaciones de “mercado”, y procesos de comunicación que producen engaños en la presentación de productos o artículos, en su mayoría sustitutos. Es el caso de considerar y denominar como “leche” a varios productos que no son el producto completo de glándulas mamarias, sino imitadores sobre mezclas de sólidos, grasas y agua con otros ingredientes, inclusive con otras adiciones o subproductos, por lo tanto, engañando al consumidor.

Ddlc: ¿Está cumpliendo el Estado su función reguladora?

J.F: La Constitución si bien garantiza el ejercicio de las libertades, esta no debe ser lesiva a la moral, ni a la salud. Por lo tanto, el Estado debe combatir todo tipo de corrupción o engaño a la sociedad.

Este sector que está vinculado al desarrollo ganadero - donde principalmente alrededor del 75 % de su población es pequeño y mediano productor - y que desarrolla la crianza de animales, especialmente vacuno, y producen leche; debe recibir del Estado el correspondiente apoyo, promover una generación de entendimientos con equidad para los actores de la cadena y brindar oportunidades de superación a los sectores que sufren cualquier desigualdad.

En tal sentido, así como se promueve las pequeñas empresas en todas sus modalidades, se debe velar por un equilibrio, además de combatir la corrupción y engaños comerciales que distorsionan el mercado.

Ddlc: ¿Qué puede hacer el consumidor ante problemas de publicidad engañosa, o casos similares?

J.F: El consumidor, que en la mayoría de las veces no se afana en conocer a fondo el producto que compra, sigue la orientación de quien lo presenta, que generalmente es el industrial. Por lo tanto, el productor es el responsable de usar un lenguaje preciso y que no genere la menor confusión.

En estos tiempos, le corresponde a Indecopi- y con el apoyo de los medios y redes sociales- sancionar las distorsiones o falsedades en el etiquetado o la información sobre el producto, como ya ha ocurrido.

Ddlc: ¿Cuál es la autocrítica que podrían hacer las principales empresas?

J.F: Las industrias lácteas deben de actuar con equidad para los actores que intervienen en el proceso, por lo que deberían ser los principales promotores desarrollo agropecuario. No solo canalizar la leche que procede de pequeños y medianos productores, que requieren de garantía y precio para sus productos, sino mantener adecuados tratamientos y entendimiento sobre las crianzas de animales a largo plazo, y que requieren de intervenciones no solo económicas, sino técnicas de especialidad.

Ddlc: ¿En qué forma se puede proteger a los productores frente a los eventuales abusos de las grandes compañías?

JF: Las empresas e instituciones están formadas por participación de personas de diversos comportamientos, donde no puede permitirse ningún tipo de abuso, no solo sobre lo económico y técnico.

El Estado debe garantizar, en todos sus niveles, no solo entendimientos para las cadenas de productos y sistemas, sino corregir y orientar el desarrollo de cada sector, que en este caso es sobre la crianza de vacunos, razas o crianzas especializadas, y no solo sobre el producto.

Ddlc: ¿Cómo se puede desarrollar el pequeño y mediano productor?

JF: Hoy es posible relacionar desarrollos locales y entendimientos, mediante la crianza con mejoras genéticas de vacunos, agrupada sobre grupos que pueden garantizar mayores volúmenes, tratamientos y procesamientos básicos de leche, y constituir plantas lecheras apoyadas por sus autoridades, donde puedan emplear tecnologías y técnicas con especialistas, además de desarrollar programas de alimentación escolar de sus localidades.

De esta manera se amplían las posibilidades del mercado, y se brinda oportunidad a los pequeños y medianos productores.