Realidad virtual

Resulta realmente alarmante la forma cómo un amplio sector de la prensa informa y opina sobre los problemas del país.

Basta prender la radio, la televisión o navegar por los portales de Internet, de la mayoría de nuestras publicaciones, para tener siempre el mismo menú: los interminables líos judiciales de nuestros políticos. De arriba hacia abajo, y de derecha a izquierda. Líos judiciales que, en 3 años, y escandalosamente no terminan en la apertura de acusaciones fiscales. Pero a la prensa y a un sector de la opinión pública sólo le interesa el destino de sus enemigos. No de todos sus adversarios, sino de algunos que consideran como tales.

Entonces, los otros temas de la agenda del país, como la pésima gestión económica, la inseguridad, el aumento de la anemia, no aparecen y no son abordados como se debiera, más allá de algunas voces y medios solitarios.

Nadie discute la importancia de una lucha anticorrupción justa y con un debido proceso, pero los temas de Estado no pueden quedar atrás por un gobierno que ha demostrado soberbia e incapacidad, que no quiere o no desea tener un congreso “obstruccionista”, aunque al parecer prefiere tener uno sumiso. Mucho cuidado con el próximo que resulte elegido.

Puede ser peor que el anterior, y además servir a un régimen que ya quebró la ley, y cuyas intenciones realmente no conocemos, ni las conoceremos, en vista que tiene el apoyo- no sabemos si espontáneo, o por intereses- de una prensa y un sector de la opinión pública. Nos llevan a una realidad virtual.  Es por eso pues, que el mandatario de facto está desesperado por hacer exhortaciones. Un parlamento adverso puede investigarlo, o destituirlo, si el TC falla negándole la razón sobre este asunto.

Por lo demás, cuando el presidente dice que se deben elegir candidatos que no estén vinculados a la corrupción, debería tener cuidado porque varios de sus ministros ya han tenido que renunciar por denuncias de este tipo.

Vizcarra habla de no favorecer la inmunidad parlamentaria, pero no enfatiza mucho de la presidencial. Prefiere mencionar una realidad virtual que ha hacho suya, y que comparte con un gran sector de la prensa, la opinión pública y academia, en vez de hablar de la realidad tangible, de aquella que vivimos y sufrimos los peruanos. Veremos este 2021.