Corredor del caos

Cuando se inauguró, fue toda una novedad. Por fin, la tres veces coronada, y tantas veces desordenada Lima tendría un sistema de transporte que alivie las necesidades de los usuarios y disminuya el tiempo perdido en las nefastas combis.

Como mencionamos, esta fue una salida de emergencia mientras, en teoría, se creaba un sistema integral y eficiente, sistema que se sigue esperando.

El Sistema del Metropolitano, y, sobre todo, el Tren Eléctrico, había despertado interés y entusiasmos de la ciudadanía, pero fue desbordado por la ineficiencia de las autoridades y por la creciente e incontrolable demanda por el servicio.

En la avenida Javier Prado empezaron a circular. Primero llegaban hasta la Avenida La Molina, luego hasta el Corregidor, por S/1.50 primero y S/1.70 después. Subsidiado. En estos últimos años, el Estado peruano se ha dedicado a festinar recursos en este tipo de medidas y planteamientos.

A pesar de esto, se ofrecía la posibilidad de viajar sentado o relativamente cómodo. Se demoraba igual, pero uno viajaba mejor. Luego, al igual que en el caso de los otros sistemas, se ampliaron las rutas. En teoría se sumaron unidades, pero no tan nuevas. Por momentos, los omnibuses se pueden percibir como una versión remozada de los buses de Enatru-Perú.

Sin embargo, el sistema tiene sus bemoles: los paraderos son muy distantes y rígidos, los choferes pueden ser malcriados, no recogen a los pasajeros, se pasan de largo. Sacar las tarjetas puede resultar una odisea. Y algo más grave: en muchas zonas, como, por ejemplo, en gran parte de la Av. Javier Prado, no tienen competencia, el sistema se ha convertido en un monopolio u oligopolio. ¿No se supone que ambos están prohibidos por la Constitución?

Además, ha generado informalidad. Ahora han reaparecido particulares que hacen servicio de transporte por 2, 3, o 4 veces más costoso. El Estado peruano no sólo es ineficiente y corrupto, sino contradictorio.¿No es una constante la mención del compromiso de luchar contra la informalidad?

¿Es posible que alguna autoridad (sea el MTC, Congreso o la flamante ATU) impulse, proponga, diseñe una norma, para generar competencia? ¿O quieren perpetuar la situación? Por cierto, estamos hablando del flamante corredor azul, pero es posible que esta situación se reproduzca en los otros corredores.

A este deficiente servicio del corredor, se suma la ridícula medida de la alcaldía de reducir el tránsito según sea, de vehículos de placas pares o impares, el cual ha tenido de un impacto también reducido o ridículo. Funciona en algunas horas, y en muy pocas zonas. Al no atacar el problema, ha seguido la tradición de las gestiones acciopopulistas: la incapacidad. Y no hablamos de otros dislates, como, por ejemplo, el intento de aumentar el sueldo subrepticia y desmesuradamente a sus empleados, sus marchas y contramarchas en el caso de los peajes, o la Línea Amarilla.