Las cruces de mayo

Cada año, en Luricocha-Huanta, se realiza la Fiesta de las cruces, una expresión rica en tradiciones y costumbres llenas de devoción. Los estudiantes del curso de Fotografía Documental, de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación, viajaron hasta el lugar para hacer un registro fotográfico y etnográfico de la celebración.

En el pequeño pueblo de Luricocha, en Ayacucho, la tradicional Fiesta de las cruces conmueve y contagia. La plaza se convierte en un vaivén de gente, las calles se llenan de música gracias a los chunchos, personajes que llevan túnica, collares de semillas y flechas con arco, y las cruces las inundan de color.

El año pasado, los alumnos que llevaron el curso de Fotografía Documental de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación viajaron hasta Luricocha e hicieron un contacto inicial con sus habitantes. De esta forma, los estudiantes de este ciclo ya tenían mapeado el lugar y los personajes interesantes a retratar. Además, antes de salir al campo, “se han documentado y han leído literatura sobre memoria y sociedad, porque este es un pueblo que ha sufrido el conflicto interno fuertemente”, indica la socióloga Yolanda Rodríguez, una de las profesoras del curso.

En el día central,  el 3 de mayo, las cruces arropadas, perfumadas y decoradas bajan —mientras son acompañadas por la música de los chunchos— de distintos lugares hacia la iglesia para una misa. Al término de la Eucaristía, se retiran las cruces y, en procesión, los residentes les dan una vuelta a la plaza, para luego continuar con las celebraciones tomando y bailando.

El proyecto

Se busca registrar personajes claves de la comunidad ya sea profesores, líderes, músicos, entre otros. “El objetivo era adentrarnos en la fiesta a través de estas personas”, expone la jefa de práctica Yael Rojas.

A su regreso a Lima, los chicos sabían que el trabajo recién empezaba: tenían alrededor de 1,500 fotografías de las cuales debían elegir 100 para presentar en clase. De esa última cantidad, con ayuda de las profesoras y la jefa de práctica, debían quedarse con las 20 mejores. “Es un proceso interesante que yo llamo ‘la fase de matar a tus queridos’, porque muchas veces sacrificas buenas fotos”, señala Susana Pastor, profesora de la asignatura.

Los alumnos, además, presentan un informe etnográfico de 10 páginas en donde desarrollan, de manera cronológica, lo vivido. “Hemos trabajo con instrumentos propios de la etnografía, como registros de observación y fichas para entrevistas cualitativas”, comenta Yolanda Rodríguez.

Aunque su estadía fue solo de cinco días (del 30 de abril al 4 de mayo), la conexión que han logrado con los habitantes de Luricocha perdurará para siempre. Por ello, tienen previsto regresar para entregarles la exposición fotográfica de lo registrado. “Aún tengo contacto con ellos y como les dije, al igual que varios compañeros, volveremos”, asegura el estudiante Daniel Flores. La promesa está hecha.

El dato

Por segundo semestre consecutivo, el electivo de Fotografía Documental, de Ciencias y Artes de la Comunicación, es codictado por las profesoras Susana Pastor y Yolanda Rodríguez, con Yael Rojas como asistente de docencia.