Presidente por accidente

La negación de asilo al expresidente García por parte de Uruguay le sirve al gobierno para presentarse como un régimen que no interfiere o presiona a los otros poderes, algo por demás discutible, si consideramos las expresiones del gobernante y sus allegados acerca del congreso y la fiscalía.

Después de este incidente no sorprendería que el Poder Judicial decrete su prisión preventiva, con lo cual la situación política del país pasaría de ser complicada a francamente ruinosa. Dicho sea de paso, el pedido de asilo habla muy mal del exgobernante, pero los fallos de la fiscalía y del Poder Judicial tampoco parecen ser los más equilibrados.

Las expresiones del presidente Vizcarra sobre que “nadie tiene corona” hay que tomárselas literalmente, pues él tiene acusaciones y procesos abiertos (aún antes de ser elegido).

El mandatario tiene que ser muy cauto en sus expresiones, pues nadie sabe cuál será el futuro de estas. Todo eso en un contexto donde el Ministerio Público anuncia acuerdos con las empresas denunciadas, y que involucran a otros personajes. Entonces los excesos de jueces y fiscales histriónicos, ahora tan celebrados, deberían repetirse también en otros procesos. La pregunta es evidente: ¿De qué se ríen los otros políticos, cuyos partidos y líderes también están implicados?

En esta circunstancia, lo ideal sería que el ejecutivo se dedique a gobernar, en vez de estar envuelto en polémicas innecesarias, pero el presidente del BCR, Julio Velarde, ya lo dijo de una manera “políticamente incorrecta”, pero con suma claridad, cuando afirmó que el gobernante “es un improvisado”.

La economía anda mal, y la inseguridad peor, pero no se conocen qué medidas piensa aplicar el régimen para mejorar la situación del país. Está más interesado en realizar un inútil referéndum que servirá de poco o nada.

Que no se olvide Martín Vizcarra, que es presidente por razones del escándalo de su compañero de fórmula o ¿amigo? Casi, casi, es un presidente por accidente. Debería pensar en eso, y hacer política (y no politiquería). Y como corresponde a un auténtico Estado de Derecho, tampoco está libre de investigación.