Gobierno por abstención

Entre los pedidos de vacancia y la creciente conflictividad social, el gobierno sigue creyéndose fuerte y sólido, aunque en verdad cada vez se encuentra más desacreditado.

Y mientras tanto, siguen aumentando los analistas diversos quienes consideran que, el presidente debe renunciar, ya no por las razones esgrimidas la ocasión anterior, sino por la cantidad impresionante de giros, correos electrónicos y transferencias que demuestran los tratos indebidos del mandatario con las empresas cuyos directivos se encuentran acusados de malos manejos, consagrando la singular y cuestionable forma de hacer negocios de quien hoy – supuestamente - gobierna el país.

Pero claro, para ciertos medios, sólo hay que hablar de los “vengadores” fujimoristas y su ridícula forma de hacer política o del ex presidente García. Mientras esto ocurre, el Presidente posterga su presentación ante la Comisión Lava Jato.

En este contexto, es muy difícil hablar de políticas públicas, pues nadie sabe qué pasará más adelante. Y la inversión necesita estabilidad, no soluciones populacheras como subsidiar negocios privados como los de los productores de papa.

Si el ejecutivo sigue en funciones no es porque el fantasmal presidente haya disipado las dudas, ni porque su abogado de turno haya convencido a los congresistas, sino por el antifujimorismo visceral que truncó una vacancia que debió proceder. Y que es capaz de cualquier cosa con tal de ver al ex presidente nuevamente en cárcel. A este sector le interesa mucho este aspecto, pero no reclama los 180 mil soles que la PCM gasta en la defensa del presidente. ¡Como si este no tuviera recursos!

Y por supuesto, por las abstenciones de personajes que, una vez más, se ponen de costado ante el país, algunos de los cuales hoy se manifiestan escépticos o desconfiados, como la mayoría de ciudadanos.

Que no se confíe el presidente. El régimen está en una situación aún más precaria que antes. No es un gobierno por afirmación, sino por abstención. Hasta ahora, claro.