Detras de la cortina

Continuismo vizcarrista

El 2020 no pudo terminar de peor manera: marchas, tomas de carreteras, violencia y muerte. Pero la verdad es que aunque se espera que el 2021 sea mejor, la situación no parece generar mucha esperanza.

En primer lugar, nos encontramos ante un nuevo pico del COVID 19, y sin vacunas. Pico no solo ocasionado por las fiestas de fin de año, sino por las marchas promovidas cínicamente por gran parte de la prensa y la academia, las cuales no han hecho la más mínima autocrítica. Se siguen escandalizando por los tumultos, pero incitaban a la gente a marchas y plantones, junto a irresponsables personajes como Julio Guzmán, Ollanta Humala y Verónica Mendoza.

En segundo lugar, el gobierno sigue sin solucionar el problema de las empresas agroexportadoras, mientras que la prensa, y la misma academia, responsabilizan una vez más al Congreso. Parlamento que, por lo demás - y esto hay que recalcarlo - fue engendrado por estos mismos actores, que promovieron o justificaron el rompimiento del orden constitucional.

En tercer lugar, el régimen de Transición y Emergencia - ¿o debemos decir en emergencia? - no solo muestra una total inoperancia en solucionar un tema tan álgido como el agrario, sino además resulta incapaz de imponer la autoridad. Al parecer, los muertos de la carretera no importan, ni tampoco los de Los Olivos, ni mucho menos los cerca de 50 policías heridos, sobre los cuales el ministro del Interior dice que no se reconoce su labor, pero no se habla de ellos ni de los generales dados de baja. No son jóvenes del bicentenario. Solo personas que estaban en un momento dado en el lugar equivocado. Ni la Presidenta del Consejo de Ministros, Dra. Violeta Bermúdez, ni el ministro de Interior, José Elice, no informan cómo solucionarán el problema de las marchas, y el periodismo, por supuesto, ni se los pregunta.

La prensa tampoco interroga acerca de las pruebas moleculares - y como si buscaran, entusiasmados, que se decrete una nueva cuarentena, que sería suicida - se queda tranquila cuando la PCM responde que van a conseguir 40 camas UCI (¿?). En vez de ofrecer, por ejemplo, adquirirlas, o por último convocar a empresas metal - mecánicas a una licitación para producirlas, y también ventiladores. Cada crisis genera una oportunidad, pero el gobierno hasta ahora no se entera.

El ministro de Economía, Waldo Mendoza, repite entusiasta sus opiniones sobre la actividad productiva, pero hasta ahora no ha informado de una sola medida que alivie la situación de los empresarios (especialmente los medianos y pequeños), y sigue soslayando el factor político. ¿Algún inversionista se animaría a venir luego de ver las imágenes de las marchas o en las carreteras? ¿No se entiende que el orden no es ajeno a la democracia, ni al desarrollo?

Entretanto, se anuncia que las vacunas llegarán pero no se muestra un solo documento, continuando con el estilo del gobierno defenestrado. Hasta ahora, todo es lírico.

Y para terminar, tenemos 25 candidatos, la mayoría de los cuales hasta ahora no plantea una sola propuesta, no de cómo avanzar, sino de cómo no retroceder más.

Estamos viviendo un continuismo vizcarrista, signado básicamente por una supina incapacidad de atender los problemas de agenda que el gobierno de Sagasti, se supone, debía enfrentar.