Bancos: buen negocio

¿Buen negocio solo para los bancos?

"Es bueno que la gente no conozva el sistema bancario, sino habría una revolución mañana por la mañana". (Henry Ford)

La economía está estancada con una expectativa de crecimiento baja, el  Producto Bruto Interno (PBI) crecerá a una tasa baja 2.9% para el 2020.Las expectativas negativas generadas por la crisis política y los niveles de corrupción variables no económicas hacen tener temor a los agentes económicos de efectuar inversiones.

No combatimos la ilegalidad disfrazada de informalidad, subvaluación, contrabando, piratería, falsificación de productos, el narcotráfico y oligopolios.

Una tasa de crecimiento económico anual de entre 2% y 3% del PBI se considera como estancamiento, y se caracteriza por que la inversión privada ni el consumo aumentan, los sueldos son bajos, con una tasa alta de desempleo e informalidad que es del 72% de la PEA (Población Económicamente Activa), y la calidad de vida ha desmejorado.

Sin embargo, los bancos han tenido el 2019 una utilidad neta de S/. 9,082.3 millones de soles. Su negocio es captar depósitos para luego prestarlos a los agentes económicos. Cobran una tasa de interés por sus créditos otorgados (tasa activa) y pagan a sus depositantes una tasa pasiva. La diferencia entre las tasas activa y pasiva, llamada “spread” bancario es el que determina el margen de ganancia.

El spread bancario en el Perú es elevado. Las instituciones financieras argumentan que es elevado porque el mercado de depósitos es pequeño. Pero los depósitos no crecen porque la tasa pasiva es muy baja 4,5% anual. En esta situación el agente económico prefiere la informalidad, operando en efectivo (cash), limitando el crecimiento de la intermediación bancaria.

Los bancos cobran altísimas tasas de interés en crédito y a micro y pequeños empresarios, que puede ser de 40% o 90% por ciento anual, mientras nos pagan por nuestros ahorros unas tasas ridículamente bajas 4%. Apenas cuatro bancos controlan el 80 por ciento del mercado de crédito, entre estos el Banco de Crédito, Interbank, Scotiabank, BBVA.

Como dijo Arturo Jaretche: “Los propietarios de los bancos privados no son los depositantes, sino una serie de personas que controla el capital accionario, recoge los ahorros de los depositantes y lo dirige hacia los fines que interesan a ese sector.”

El crédito es un área en la cual desde las reformas de Fujimori ha permitido un oligopolio abusivo de unos pocos bancos. Los defensores del modelo, como Confiep ,no dicen que el 33,5 por ciento de empresas no pide créditos porque los intereses son elevados, y el otro 11,0 por ciento porque los trámites que piden son pesados; se quejan de la “tramitología” del estado, y no hablan cómo los oligopolios privados hacen difícil la vida a los consumidores.

El costo para el país es enorme. Ante la falta de crédito para poder avanzar sus inversiones y modernizar su tecnología, a las empresas pequeñas y medianas se les hace muy difícil crecer.

En primer lugar, el estado peruano posee una gran cantidad de dinero depositado en los bancos privados sin sacar provecho de ello. El dinero del gobierno en manos de la banca, más 96 mil millones de soles, podría usarse para el crecimiento de la economía en vez de alimentar las ganancias del oligopolio bancario.  

Por otro lado, hay instituciones públicas que facilitan financiamiento a sectores productivos. Está Cofide, que otorga fondos baratos a la banca privada para que lo presten, y que a lo largo de diversos gobiernos ha andado mal, con crisis a las que los lobbies y corruptelas no han sido ajenas.

También se puede mencionar Agrobanco, que languidece al ver su financiamiento bloqueado por el Ministerio de Economía y Finanzas. El Banco de la Nación, que tiene la red de oficinas con la mayor cobertura geográfica y un enorme mercado con los miles de trabajadores públicos y pensionistas a quienes paga todos los meses, pero que no da préstamos productivos. Si estas instituciones se articularan e integraran y se les otorgara un buen respaldo financiero, las micro y pequeñas empresas podrían tener más crédito en condiciones menos onerosas.

No se trata de dar dinero irresponsablemente, sino de facilitarlo para el crecimiento productivo, haciendo que el mercado financiero sea más competitivo y controlar los abusos del oligopolio. El objetivo debe ser la diversificación productiva, promoviendo la pequeña y mediana empresas privada.

En el Perú con el neoliberalismo, no tenemos un banco público de fomento productivo, porque el oligopolio no quiere competencia.

Por un lado, está el discurso sobre la importancia de dejar al “mercado libre”, de que el estado no intervenga porque sería desastroso. Por el otro, hay cuatro grandes bancos que controlan el mercado y nos imponen cobros altos. Los banqueros tienen exoneraciones tributarias especiales por 980 millones anuales de soles, sostenidas legalmente.

El BCR puede subir o bajar las tasas de interés. ¿Cómo lo hace? Como el BCR controla los soles en circulación, puede bajar las tasas poniendo más dinero en circulación. Si hubiera más crédito y menores tasas de interés, se facilitaría la inversión productiva y el consumo; con un banco de desarrollo ese empuje llegaría a los pequeños y medianos empresarios, a la industria, las nuevas tecnologías y el agro.

Pero eso no hace el BCR y ha mantenido altas las tasas de interés, aunque la falta de demanda ha frenado la economía.  La industria produce y contrata menos que hace 4 años, en un contexto en el que 300 mil jóvenes entrar cada año a buscar empleo y tenemos más de un millón de venezolanos en la calle para subsistir. ¿Quiénes han decidido esa política? Un directorio que tiene presidente con directores políticos, por solo mencionarlo.

*Economista