Así termina la democracia

David Runciman, director del Departamento de Política y Estudios Internacionales de Cambridge, ha publicado un libro titulado “Así termina la democracia”.

A Runciman no le gusta el presidente Trump, tampoco lo que sucede en Polonia y Hungría. Sin embargo, al analizar el fin de las democracias de nuestro tiempo, Runciman afirma: “[…] el margen para las otras variantes de golpe se amplía desde el momento en que la democracia se convierte en la opción por defecto. Cuanto más se da por asumida la democracia, más oportunidades hay de subvertirla sin tener que derrocarla.

En concreto, la expansión del Ejecutivo —cuando un líder gubernamental fuerte va arrancando parcelas a la democracia sin dejar de elogiarla de boquilla—tiene todos los visos de ser la mayor amenaza para la democracia en el siglo XXI. Todo parece indicar que se está produciendo en India, Filipinas, Ecuador, Hungría y Polonia, y es posible que se esté dando también en Estados Unidos […] La gran diferencia entre un golpe de Estado y esas otras formas de golpe es que aquel es una apuesta puntual a todo o nada, mientras que esos otros son procesos graduales. El primero es un tipo de golpe que triunfa o fracasa en cuestión de horas.

Los otros tienen lugar a lo largo de un periodo de años sin que nadie esté seguro de si han triunfado o no. Más aún: la gente puede estar esperando todavía a que el verdadero golpe se manifieste en algún momento cuando, en realidad, el golpe, que ha ido procediendo pasito a pasito, puede llevar ya muchos años en marcha.”

Para Runciman, los golpes del siglo XXI son en cámara lenta, sin tanques y con apoyo popular.