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Lima, Domingo 17 de Deciembre del 2017  
CULTURAL / ESPECTÁCULOS
“Asu Mare”, drama de la pequeña burguesía peruana
* Humberto Pinedo Mendoza, Raúl Allain
(Publicado el 03/06/2013)

Asu Mare: la película, comedia peruana, también podría denominarse drama de la pequeña burguesía peruana. Es decir, referente a una clase social que es llamada entre ellos "criolla", pero que denominaríamos acriollada propia al estilo que discursa su época y que solo posee límites en sus ambiciones y frustraciones. Así podemos evocar a los personajes de Julio Ramón Ribeyro en Los geniecillos dominicales donde se nos muestra personajes que al salir del colegio terminan de vendedores de baratijas o de pomadas "nuggets", sin ningún futuro. Un choque entre la ambición familiar y la realidad.

Los hechos se producen en la Unidad Vecinal Mirones, pudiéndose realizar y tener cabida en cualquier unidad vecinal conservando la misma suerte de asertividad que se pretende en la recreación. Observamos madres sacrificadas y llenas de frustración generacional y que buscan que sus hijos sean otros en la viña del señor. Es decir, casarse con una mujer de “media mampara” pero que no sea chola. La novela de "Pichula Cuéllar" o Los cachorros de Mario Vargas Llosa también descubre la tragicomedia de este sector que no puede considerarse lumpen pero que tampoco es burgués. Es el sector de la ambición profesional, del oficio técnico mal pagado, el de ganarse la lotería o del matrimonio con una mujer u hombre pudiente. Aquí se expresa el braguetazo social.

También puede resultar interesante esta película peruana de una gran connotación frívola, pero que muy bien responde a la idiosincrasia del peruano urbano de la ciudad. La grosería, la marginalidad y el vicio de la droga son los referentes vitales de este sector en la película que identifica a Carlos Alcántara. Estas características cobran mayor significado cuando el público en general, común se entera que el actor verdaderamente vivió en la unidad vecinal a la que se hace referencia. Este film visto por cerca de dos millones de personas nos hace deducir con certeza que es una rica veta para el futuro cine peruano. Hay un gran público para estos temas de frivolidad, de sentimentalismo pero con una connotación social propia nuestra. En esto radica el logro de esta película.

Oswaldo Reynoso en Los inocentes también nos muestra ese mundo evasivo donde adolescentes y jóvenes encuentran en la mediocridad de la juerga, marroquinería y diversión un medio para liberarse. Es positivo este redescubrimiento que nos muestra el film, alude simplemente a una "generación mutilada". También una veta para los guionistas, publicistas y cineastas que descubren en este sector una forma de comunicarse con ese público mercantilizado en busca de entretenimiento.

Asu Mare es un trabajo mediocre de connotación social. Los personajes pueden estar ubicados en cualquier Unidad Vecinal de Lima donde está la pequeña burguesía baja. Promociones de jóvenes acriollados que buscan enfrentarse a una sociedad indiferente de sus propósitos. Pero que les dan más importancia a la amistad y al reencuentro con los muchachos de barrio. Agradan las ilusiones del personaje y de la madre que hacen lo imposible para ser otros en la vida. El grupo humano, los engaños, las estafas y las frustraciones son parte del libreto. Pero su realidad es la inmediata y factual.

La película tiene un tratamiento frívolo como también real. Juegan con esta ambigüedad y usan la técnica del desplazamiento. Nos encontramos con el hecho de contar chistes en un café teatro en donde se conciben con más procacidad, lisuras reiterativas sobre chistes bien intencionados. Hay que descifrar con asombro como este sector pequeño burgués de Lima inmediatamente ha respondido a este tema. Necesitaban sentirse representados y los productores logran su cometido. Qué hacer con esta realidad conmovedora. Nos queda la impresión que a nivel gubernamental como privado es el sector más olvidado de la ciudad y el más alienado por sus posturas y racismo. Porque la mayoría de ellos han conseguido sus casas por la jubilación de los abuelos y padres. Y de allí no han salido.

Clase sandwich

Fue el gobierno del presidente Manuel A. Odría que se encargó de inaugurar desde 1948 a 1956 este tipo de unidades vecinales como las de Mirones, Rímac y después Manzanilla. Vemos en el film Asu Mare esa nefasta actitud de encubrir su frustración social. La mayoría proviene del Callao, de los Barrios Altos o de la Victoria. Sus valores son los de "Pepe el vivo". Alcántara logra transmitir esa desazón familiar de no ser nada en esta sociedad después de terminar sus estudios básicos. Esto sucede hasta ahora con los muchachos que terminan la secundaria. Su madre suele ser la típica mujer luchadora que se encarga de prepararles el trampolín social a sus hijos, no lográndose porque no están preparados en la vida. La película logra mostrarnos una realidad citadina y actual. Un grupo social encapsulado en sus propios valores desfasados y conflictos personales.

Cada vez se hace más relevante la falta de preparación moral, académica y emocional de este sector. Importante descubrimiento social que se encuentra latente ante nuestros ojos. No son andinos y por lo tanto su mejor instrumento de clase es la viveza y el arribismo como lo sostenía el sociólogo Carlos Delgado Olivera. Logran una nueva situación social de determinadas formas. A los publicistas y guionistas podemos sugerirles que estudien bien de lo que han logrado con esta película. Una gran veta urbana para seguir explotándola. Queda demostrado que a nuestra gente les gusta sentirse representada con sus propias vicisitudes. El mejor ejemplo son las telenovelas brasileñas que explotan este recurso de los problemas sociales y que son un éxito en Latinoamérica.

Pero los directores del film caen en la chacota y en la procacidad innecesariamente, y la gente se ríe a borbotones en los cines. Es una clase social nostálgica y triste, no como lo proponía Luis Buñuel en El discreto encanto de la burguesía, sino más bien sin alternativas de apoyo social y económico por parte la sociedad. Los veremos trabajando de empleados en los bancos de los supermercados o viajando al exterior para trabajar como jardineros, cuidadores, albañiles. Son los que envían fotos que han sido tomadas en un gran edificio comercial extranjero y que en la dedicación dice: "Aquí trabajo como gerente, representante o ejecutivo". No aceptan su realidad de ser personajes de un pueblo precario y subdesarrollado. Es la típica alienación de estos sectores emergentes.

 

(*) Historiador, poeta y periodista.

 

(**) Estudiante de Sociología en la UNMSM. Presidente del Instituto Peruano de la Juventud (IPJ) y codirector del sello independiente Río Negro.

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