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Beltrán Gómez Híjar: Hay que replantear el concepto de propiedad
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(Publicado el 03/05/2012)

Durante los últimos años, asistimos a un festival de conflictos socio-ambientales, frente a los cuales, probablemente, al ceder las empresas y el Estado ante grupos radicales, el país sale perdiendo sin saberlo.

Para el politólogo Beltrán Gómez Híjar, una alternativa sería discutir a profundidad el concepto de propiedad, y la posibilidad que cada poblador (como individuo) pueda hacerse propietario del recurso que está no sólo en la superficie, sino también en el subsuelo, con lo cual la negociación sería entre las empresas y las personas.

Gómez, vicepresidente del IPL, Instituto Político para la Libertad, politólogo y Magister en Administración de la Universidad Federico Villarreal, con estudios en Política Social en la Universidad Autónoma de Barcelona y Comunicación Política en la Universidad de Buenos Aires, resalta también la precariedad del Estado en materia de fiscalización.

Ddlc: Según el noveno informe de la Defensoría del Pueblo, hasta enero se registraron 153 conflictos sociales activos, siendo Conga uno de los más emblemáticos por el monto de la inversión comprometida ¿A qué atribuye usted esos hechos, en orden de importancia?

BGH: Los conflictos medio-ambientales tienen diversas aristas en cuanto a su origen, y como lo he venido sosteniendo en varios foros y lo he mencionado en artículos, lo que viene ocurriendo en Perú y en América Latina desde el año 90, es un encuentro de civilizaciones…

Ddlc: ¿Un encuentro o un choque?

BGH: Un choque, como decía Hungtinton...Hace 20 años, cuando emergen países como China, India y otros que consumen ingentes cantidades de materias primas, Latinoamérica se ha visto, no digo invadida, pero sí con mucha presencia de grandes trasnacionales que comienzan a extraer petróleo y minerales, y cuando vienen a explorar, se instalan en los lugares con comunidades rurales o indígenas, y así ha sido en Perú, Chile y Ecuador, sea para hacer hidroeléctricas, buscar petróleo y minerales. Y ahí se produce ese choque de civilizaciones, -del occidental y del rural, de la primera ola como hablaba Alvin Toffler- con formas diferentes de ver el mundo y de entender el desarrollo.

Otro aspecto es el político. Desde el 90, cuando cae el mundo comunista, el marxismo en América Latina replantea sus estrategias políticas, porque ya no puede hablar de lucha de clases. La clase media ha aumentado en esos países y en el Perú no se puede usar para llegar al poder. ¿Qué han hecho entonces los marxistas? Han buscado otros actores sociales, como las comunidades indígenas, para enfrentar grupos sociales y dividir.

El indigenismo se ha vuelto una bandera usada por el marxismo desde el foro de Sao Paulo. Para ellos no hay lucha de clases como la de antes, pero sí entre los indígenas y los pequeños burgueses, los occidentalizados y los tradicionales, los que vinieron con la conquista y los que estuvieron antes…

Ddlc: Los conquistados…

BGH: Exacto, y ahora, el otro punto es el medio-ambiental - un aspecto sensible desde los 80 en América Latina y el mundo - que va relacionado a las transnacionales que buscan esas riquezas, ubicadas justamente donde habitan los indígenas y las comunidades rurales, y cuando se inician los proyectos, los marxistas los han captado a través de este tema.

Ddlc: Los conflictos ocasionados por las inversiones mineras, petroleras y gasíferas siempre han existido, pero ahora asistimos a un desborde…

BGH: A pesar que en los últimos años la minería y las otras actividades extractivas empresas cuidan mucho mejor el medio ambiente que antes, contaminan menos y tienen tecnología de punta…

Ddlc: Están más vigiladas y reguladas…

BGH: Pero aun así esto ha sido tomado como una excusa para que los indígenas y los grupos rurales se pasen a su bando.

Por último, existe una causa socio-económica, porque sí existe desigualdad en nuestros países, aunque el Perú no es el país más desigual. Si hablamos del índice de Gini, en Brasil y Chile existe mayor desigualdad.

En realidad hay diferencias socio-económicas, y justamente cuando estos pueblos han tenido experiencias de explotaciones de minería y petróleo, ellos han obtenido poco o ningún beneficio. E incluso desde el punto filosófico, tienen diferentes códigos morales y éticos, y eso hace que el encuentro entre estos grupos no sea cordial ni amistoso, sino conflictivo, y esta situación es agravada por gente que quiere llegar el poder generando luchas, porque así ha sido siempre el marxismo, busca enfrentar una clase contra otra y agudizar las contradicciones.

El Perú presenta estos conflictos ambientales porque si se mira las noticias, capta inversiones para buscar minerales. Todo el país está lotizado, se han concesionado terrenos para explorar.

Ddlc: ¿Cómo evalúa el papel de las ONG?

BGH: Existen ONGs que son muy responsables, en cambio hay otras que toman las banderas ambientalistas como pretexto. De ésas hay bastantes y existen porque hay fundaciones que las financian, y han sido fundadas por personas generalmente de izquierda, porque en el año 90, cuando no tenían opción para llegar al poder, optaron por la ONG. La ONG se ha vuelto un partido. Y usan este tema tan delicado para hacer política.

Ddlc: Además se vuelve un medio de trabajo…  

BGH: Es una fuente de trabajo, más prestigioso, brinda independencia, y es mejor remunerado que en otros sectores.

Estas ONG existen porque obtienen recursos, y en esos casos, lo que el estado debe hacer es identificarlas y fiscalizarlas, ver cómo se manejan esos fondos y determinar sus propósitos, y si encuentran que hacen más política partidaria que ambiental, deben ser sancionadas.

Ddlc: Hace un tiempo se debatió un proyecto de ley al respecto.

BGH: Quedó en nada, porque adujeron que sus fondos son privados, entonces es difícil que el estado fiscalice fondos que no son suyos.

Ddlc: Además, algunos directivos llegan a ser parte del ejecutivo, lo cual supondría el mismo conflicto que un empresario dirigiendo un sector.

BGH: Antiguamente los técnicos salían de los partidos, pero desde los 90 para adelante, se hace mediante a través de estas instituciones. Gran parte de las ONGs son fundadas por gente de izquierda moderada o radical, se convirtieron en un gran negocio, porque se ganaba bien, y era imposible trabajar para el estado porque estaba quebrado fruto de la crisis que estalló en los 80.

Ddlc: ¿El estado ha cumplido su función de fiscalización en este aspecto?

BGH: El estado está en una etapa de aprendizaje en este aspecto.

Ddlc: Lo ocurrido con DOE RUN es increíble.

BGH: Recordemos que el Ministerio de Medio Ambiente se creó hace poco por el TLC, es una creación hecha sobre la marcha. En el Perú varios sectores fiscalizan el tema ambiental. Si es una carretera, lo hace el Ministerio de Transportes, si es sobre agua, le compete al Ministerio de Agricultura a través la ANA (Autoridad Nacional del Agua), las oficinas del Ministerio de Energía y Minas. Aún no hay una coordinación, ni una institución que fiscaliza todo. Es algo en lo que que el estado tiene que avanzar, una tarea pendiente.   

Ddlc: También ocurrió el caso de una empresa minera que le pide asesoría a una institución educativa para reposicionarse.

BGH: La relación estado, sociedad y empresa es compleja.

Usted ha mencionado el tema de educación. Cuando una empresa extractiva llega a una comunidad, le pide a la empresa salud trabajo, educación y salud, con justa razón, porque son sus necesidades insatisfechas.

Cuando un colegio está listo y faltan los docentes, vienen los radicales, e imponen docentes, y resulta que son del SUTEP. Entonces, en estas escuelas nuevas que han sido financiadas por las empresas, terminan enseñando - ocurre, aunque no siempre - los docentes radicales del SUTEP, que empiezan a agitar a la gente. Y al final les paga a quienes les tira la piedra. Ése es un gran problema, pero a la compañía no le queda otra, porque la ley le permite a la población elegir al docente.

Ddlc: La única posibilidad de cambiar eso es reformular la relación con el SUTEP, lo cual es complicado y tomaría mucho tiempo.

BGH: Un primer gran paso lo dio el gobierno anterior con la ley de carrera pública magisterial, le quitó gran poder al SUTEP en el magisterio, lo ha logrado poco a poco, pero hay que seguir avanzando, porque hay que tener un profesorado de calidad, no politizado. Ya son dos o tres generaciones de peruanos que han sido mal educados. Recordemos que este sindicato se fortalece en la época de Velasco Alvarado.

Lo que hay que hacer es permitir que las parroquias, un grupo de ciudadanos, una empresa, o un colegio, construya las escuelas y designe los profesores.

Ddlc: ¿La ley de consulta previa y su reglamento es un primer paso para empezar a enfrentar adecuadamente los conflictos?

BGH: Esta ley tiene buenas intenciones, pero en realidad no se diferencia mucho de la ley de participación ciudadana en temas mineros.

Ddlc: ¿Es plebiscitaria?

BGH: No, aunque ése fue el temor al comienzo, pero cuando uno lee el reglamento que salió hace algunos días, se da cuenta que no otorga derecho a veto de las comunidades. Entonces, ¿Hay alguna diferencia entre esta ley y la de participación ciudadana? Ninguna, porque la de participación ciudadana establece, al igual que la de consulta previa, que la compañía antes de desarrollar un proyecto debe informar a la población y recibir opiniones, y ambas no tienen derecho a veto.

La ley de consulta previa se ha hecho especialmente para los nativos, porque la de participación ciudadana es para todos, para aliviar los conflictos. No era necesario de hacer una ley sólo para indígenas, porque ahí se está discriminando, por más que sea discriminación positiva, es discriminación. Lo han hecho para calmar las aguas, pero va durar poco.

Los indígenas se van a dar cuenta, se van a sentir engañados, y eso va a traer más conflictos y menor legitimidad del estado en temas medio-ambientales. Ése es el peligro. Tuvo buenas intenciones, pero va a ser peor. 

Ddlc: ¿Cuál sería el marco legal más apropiado?

BGH: Podemos tener dos o tres soluciones, pero creo que hay algo que necesario poner en el debate nacional, y es la propiedad. En el Perú, el concepto legal de propiedad hay que mejorarlo. Uno es dueño de la superficie, pero no del subsuelo.

¿Qué pasa si encuentran petróleo en una casa? El estado y la empresa lo sacan a uno a la fuerza, porque es el más débil, y tiene que mendigar algo.

¿Pero qué pasaría si uno fuera dueño de su casa y de los recursos del subsuelo también? Uno se vuelve millonario de la noche a la mañana, entonces…

Ddlc: En realidad es una lotería.

BGH: Así es. En Estados Unidos, en Texas específicamente, pasa eso. Si a los indígenas les decimos ustedes son dueños, negocien con la empresa, el estado no participa, y sale una tercera parte molestosa, que es el estado. 

Ddlc: El estado sólo podría intervenir para regular o poner autoridad.    

BGH: Pienso que cuando tengan el derecho a la propiedad completo van a estar mejor que ahora, y van ser más proclives a escuchar. Y cuando venga un radical no le van a hacer caso, porque el recurso es suyo y acordarán con la compañía.

Entonces, hay que hacer una campaña nacional por un derecho completo a la propiedad. De esa manera se evitarían muchos conflictos.

Al estado le quedan los impuestos, nunca pierde, porque el mineral o el petróleo, en el subsuelo no vale nada. La empresa pone el dinero y el conocimiento, y la comunidad es dueña del recurso. Hay que darle la propiedad total a los indígenas.     

Ddlc: ¿Cómo se ha hecho en otros países?

BGH: Estos problemas son nuevos a nivel mundial, lo que ocurre es que tenemos un estado precario y mucha radicalidad. Algunos países han convertido a las poblaciones en accionistas, les dan utilidades.

Ddlc: En Puno, se ha otorgado acciones a las poblaciones.

BGH: Son opciones que se deben evaluar, pero para mí el tema crucial es el de la propiedad.

En Alaska (E.U.A), a los esquimales, los originarios, cuando ellos han encontrado minerales, no se han hecho millonarios, pero viven mejor que antes. No han sido despojados y le han tirado hielo a los que llegan, sino que comparten los beneficios de la explotación. Insertar a la población en el beneficio es lo más importante.

Ddlc: Y lo más democrático.

BGH: ¿Qué pasa con los recursos forestales cuando un nativo de la selva, con la riqueza impresionante que posee, descubre una planta que cura el cáncer o el SIDA, o que la tierra donde habita es propicia para el cultivo de una madera fina y muy valiosa?

Tampoco hay propiedad sobre la superficie. Lo que hay que hacer es darle precio, poner en valor todos los bienes naturales. El problema es que ahora no lo tienen, porque el mercado funciona cuando existe un recurso valorizado y un propietario.

Los recursos no tienen un dueño. Y en el aspecto ambiental es difuso.

Ddlc: ¿Existe un sector que piensa que de una manera subliminal que debemos cambiar la minería por otras actividades, como la gastronomía?

BGH: Si la minería trae problemas, hemos vivido de ellos. Casi el 70% de nuestro P.B.I proviene de los recursos mineros. La Bolsa de valores de Lima es minera. Si al peruano se le viste según su economía, se le debe vestir con un casco minero. Otros productos no tienen la misma importancia.

Ahora, hay gente que piensa que debemos cambiar este modelo por uno que no se base en la explotación de materias primas.

Ddlc: Eso es lógico. Pero para cambiar eso hay que realizar una revolución educativa, tecnológica y cultural, en el mejor sentido de la palabra, que el estado no ha hecho.

BGH: Para eso se necesita dinero, y el dinero lo va dar el mineral. Y la minería hay que hacerla. Esa es la discusión, no si hay o no hay minas. Si no hay minería, desaparecemos como país, porque no tenemos otra cosa, por ahora.

La gastronomía es algo que nos enorgullece, pero no va a llevar a nuestro país al desarrollo. Ahora, en general, la caracteriza a los países han que alcanzado un boom, cierto desarrollo y refinamiento. Si uno se da cuenta, esto ocurre cuando el país comienza un despegue económico. Hay un grupo de peruanos que no quiere comer solamente, sino comer bien. Es un indicador de que algo está mejorando.

Ddlc: Nos hemos vuelto más exquisitos.

BGH: Algunos sectores. Otros tienen que comer lo que encuentren sobre la mesa.    

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