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Lima, Sábado 16 de Deciembre del 2017  
COLUMNA DEL MES
El futuro de la población peruana
* Carlos Eduardo Aramburú
(Publicado el 28/08/2015)

Luego de un siglo caracterizado por un rápido crecimiento de la población (de menos de 10 millones en 1950 a más de 31 millones en 2015), las próximas décadas serán testigo de una nueva dinámica poblacional caracterizada por:
 
a) La población total continuaría creciendo, aunque a tasas menores a las de las décadas pasadas, hasta superar los 40 millones de habitantes para el año 2050. El incremento absoluto sería de casi 9 millones de personas entre hoy y esa fecha, lo que es equivalente a toda la población que tenía el país en 1960. En tan solo los próximos 5 años (al 2020), la población aumentará en más de 1.7 millones de habitantes (ver cuadro 1). Por lo tanto, el reto del crecimiento poblacional aún no ha concluido. 
 
Se necesitarán más viviendas, más servicios de salud de mayor complejidad, más y mejor transporte colectivo y, sobre todo, más y mejores empleos así como expandir los servicios de protección para los adultos mayores.
 
b) Se proyectan cambios significativos en la composición por edad, en especial el envejecimiento de la población, pues la tasa de crecimiento de la población de 60 y más años superará a la de los otros grupos de edad. De hecho, los grupos más jóvenes empiezan a mostrar tasas de crecimiento negativas.
 
c) Disminución de la población infantil y de menores. Por vez primera en más de 100 años, la población infantil será menor en términos absolutos y relativos: 170 mil menores de 15 años en los próximos 5 años y más de 1.26 millones entre 2015 y 2050. En consecuencia, el peso relativo de ambos grupos de edad en la población total se reducirá de más del 9% al 6% en la cohorte de 0-4 años y de casi el 19% a poco más del 12% para la de 5-14 años. Esta tendencia tiene importantes implicancias para las políticas de salud materno-infantil, y educación inicial y básica, pues hace posible que haya mayores recursos por habitante.
 
d) La población adolescente y joven (15-29 años) aumentará en unas 106 mil personas para 2020, por ello el reto inmediato es mejorar la relevancia de la educación superior y políticas, así como programas de fomento del empleo de calidad para aprovechar el bono demográfico, cuyo pico se alcanzará en unos 5 o 6 años más. Luego la población joven irá disminuyendo por efecto del envejecimiento debido a la reducción de la fecundidad, que empezó en la década de 1970. Para el período considerado, se observa una disminución neta de 481 mil jóvenes entre 2015 y 2050. Su peso relativo descenderá de casi el 27% a menos del 20% en todo el período considerado.
 
e) La población adulta joven (30-44 años) y la adulta (45-59 años), en especial esta última, serán las de mayor crecimiento absoluto: 481 mil personas y 1.545 millones de personas respectivamente en todo el período analizado. En los próximos 5 años, la cohorte con mayor crecimiento absoluto (más de 600 mil personas) será la de los adultos entre 45 y 59 años. Es clave para el desarrollo del país que esta población cuente con condiciones adecuadas de empleo formal y de vida para poder sostener el inminente proceso de envejecimiento que experimentaremos hacia el 2050.
 
f) El cambio más notable, especialmente a largo plazo, seguirá siendo el envejecimiento rápido de la población (ver gráfico 2). Los mayores de 60 años, que en 2015 apenas superan los 3 millones, llegarán a ser más de 8.7 millones en 2050: un aumento absoluto de más de 5.7 millones en los próximos 35 años, casi el triple. Su peso relativo crecerá de menos del 10% a casi el 22% de la población total. Afrontar este enorme reto supone empezar desde hoy a mejorar la salud preventiva, desarrollar y ampliar sistemas de pensiones no contributivas y semicontributivas, y formalizar el empleo para contar con los recursos para el sistema previsional futuro, empezando por quienes hoy son jóvenes. Cabe señalar que el 66% de los adultos mayores (AM) pobres viven en el medio rural, 63% de estos dependen de sus ingresos laborales y 93% de los AM pobres no cuentan con pensión de jubilación. Los costos de no hacerlo pueden empezar a contrarrestar los progresos que ha alcanzado el país en las últimas décadas.
 
 
Este artículo fue preparado por el profesor Carlos E. Aramburú, por encargo del Fondo de Población de las Naciones Unidas y presentado el jueves 9 de julio en un evento de la Universidad Cayetano Heredia, con ocasión del Día Mundial de Población.  
 
*Antropólogo y Profesor del Departamento de Ciencias Sociales
 
 

 

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