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Lima, Sábado 16 de Deciembre del 2017  
COLUMNA DEL MES
Consumismo y decrecimiento
* Yuri Vivar Miranda
(Publicado el 28/11/2013)

En anterior articulo (Diario La Industria 03-2013) mostré mi preocupación al entender que la población ancashina estaba viviendo dentro de una burbuja económica inflada por dinero improductivo o relativamente fácil, que en cualquier momento podría explotarnos en nuestras caras, hoy nos debatimos en una crisis económica estructural que preocupa a la mayoría de las familias.

He terminado de leer un interesante libro  de Rodríguez H. (2012) “ Los Conflictos entre el oro y la vida ”, que trata ampliamente sobre lo que denomina las perversas realidades inventadas y asociadas al poder económico como causantes del deterioro en las relaciones sociales y de la destrucción de la vida natural, si bien es cierto trata extensamente la relación minería (oro) y bienestar económico, no quiero desaprovechar el título del articulo para tomar textualmente algunos conceptos sobre ese monstruo que asecha, amenaza y destruye día a día la tranquilidad especialmente de la clase media llamada CONSUMISMO. 

El nivel cultural, la formación de las últimas generaciones, la tecnología y el martilleo constante del marketing y la publicidad son  sin duda elementos que han fijado el derrotero del consumismo en nuestra sociedad, formado como dice Rodriguez H. (Pag. 26, 27 y 28) dentro de una guerra orientada a controlar las mentes de las personas para quienes la vida es corta, por lo tanto es necesario vivirla intensamente aunque sea comprando todo lo que se puede y lo que no se puede, para ello existe el milagro financiero: las deudas. Es la desregulación del sistema financiero el principal instrumento que permite el despojo de los pocos recursos de la sociedad a partir de dos conceptos: la masificación del crédito para falsamente aumentar el poder adquisitivo de la población y la instauración de un modelo social de consumo masivo orientado a satisfacer solo las necesidades corporales dejando de lado lo más importante del individuo: su vida misma. 

Es común escuchar a la mayoría de la población conversar preocupada por temas de la penumbra, como la guerra de Irak, la corrupción en las altas esferas del poder, la última canción de moda, pero muy poco hablan a diario de los temas relacionados con el centro de su vida al extremo que muchas personas, ni siquiera se preocupan de la salud de sus ancianos padres; ese es el resultado del accionar de los medios de comunicación diseñados y operados solo para distraer y dar entretenimiento, están cumpliendo con su rol supremo: el hacer una vida para la sociedad basada solo en el espectáculo ya sea de tiente político, genocida, deportivo o de puro entretenimiento barato. 

Esta realidad hace posible la manipulación de la conciencia social al punto de convertir al individuo en un instrumento del mercado cuya conducta de compra lo convierte en un adorador de su propio cuerpo, dejando de lado la esencia de su propia existencia : su alma, son sus vacíos espirituales lo que lo convierte en un comprador compulsivo en el vano intento de explicar su propia realidad; es la búsqueda de lo que el individuo considera la realidad, lo que lo lleva a inventarla a través del impresionismo o la búsqueda del dinero fácil sin mayores escrúpulos.

En estos últimos meses, cuando se agudiza la crisis dentro del contexto nacional y en particular la regional, es probablemente donde se perciba con mayor nitidez el “estrés” colectivo del derroche y la carencia de la cultura previsional, no es casual que los centros comerciales estén reduciendo personal. Es en estos días que toma cuerpo lo expresado por Rodríguez H. (Pág. 31) Como consecuencia de estas intervenciones – los apus del neoliberalismo- tecnológicas, es común observar la natural conducta de las nuevas generaciones, que ya no respetan a los verdaderos APUS, que ya no asisten a las iglesias, para ellos, es mejor ir a los grandes centros comerciales; lugares sagrados donde aprenden y desarrollan otro tipo de cultura, aquella que les complica la vida por la insensata necesidad del crédito, en el afán de comprar por comprar para llenar sus vacíos espirituales.

El gran problema que enfrenta nuestra generación - decía una sicóloga argentina “pertenecemos a una generación única,  que vivimos temiendo a nuestros padres y a ahora tememos a nuestros hijos” - especialmente la clase media, es ¿cómo mantener el status quo con menos ingresos?, ya que es paradójico como dice  Rodríguez (Pag.111-112) 

Los padres que por buscar dinero, dejan a los niños expuestos totalmente a los medios de comunicación masiva: la televisión e Internet, medios que utilizan dos máquinas con diferentes tecnologías incorporadas; ellos son, el televisor y la computadora, que lo complican su temprana e inmadura comprensión de lo que es ser feliz; utilizando estos medios, el mundo de la economía corporativa le enseña y el niño aprende, no solo la violencia sino que esta es la verdadera actitud que puede solucionar los naturales problemas de la sociedad, pero este niño también aprende a ver productos y marcas, donde es común escuchar a los jóvenes comprar la última ropa pero de marca prestigiosa, no son compras por necesidad, ya que en la vida moderna, las personas descartan productos no por ser inservibles, sino por estar fuera de moda; existe un obsolescencia forzada que es el origen de la sociedad de consumo y el principal responsable de la tremenda contaminación ambiental. El rol inicial de la educación para una vida sana, ha sido reemplazado con una educación para comprar. Ese es el motor de la nueva economía comprar para que la economía crezca, no importa si es con deudas, lo importante es comprar.

Frente a ello han surgido corrientes o movimientos por el decrecimiento siendo una de sus connotadas voces  Serge Latouche, profesor emérito de Economía en la Universidad París-Sud, quien propone vivir mejor con menos, subraya que el actual ritmo de crecimiento económico mundial es tan insostenible como el deterioro y la falta de recursos en el planeta, en  Asenjo G (2011)  http://www.diariodenavarra.es/ , Latouche S.  Sostiene que  la gente feliz “no suele consumir". Invitado por el colectivo Dale Vuelta-Bira Beste Aldera, y bajo el título de su conferencia El decrecimiento, ¿una alternativa al capitalismo?, reclamó que la sociedad establezca una autolimitación de su consumo y de la explotación medioambiental. Desde su punto de vista no se trata de plantear una involución sino acoplar la velocidad de gasto de los recursos naturales con su regeneración.

Defiende la sobriedad en la vida y la preservación de los recursos naturales antes de su agotamiento. A su juicio, si el decrecimiento no es controlado "el decrecimiento que ya estamos experimentando" será consecuencia del hundimiento de una forma de capitalismo insostenible, y además será desmesurado y traumático.

Desde su punto de vista "vivimos fagotizados por la economía de la acumulación que conlleva a la frustración y a querer lo que no tenemos y ni necesitamos", lo cual, afirma, conduce a estados de infelicidad. Finalizó con una alabanza al estoicismo: "No se obtiene la felicidad si no podemos limitar nuestros deseos y necesidades".

Creo que es hora de mirar en prospectiva.

Rodríguez, H 2012;  “Los Conflictos entre el oro y la vida “. Universidad Nacional de Trujillo

http://www.diariodenavarra.es/20110211/navarra/serge-latouche-gente-feliz-suele-consumir.html

*Economista 

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